Traducción jurada con el paso del tiempo

Traducción jurada con el paso del tiempo

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Desde tiempos antiguos, y con el acontecer comercial cada día más en contacto, se hizo conveniente y necesario la intervención de personas con dominio de diversas lenguas, para facilitar el intercambio de ideas y ofertas de productos entre los viajeros.

Esta evolución permitió la interacción de culturas, negocios entre diferentes regiones, en la medida en que los medios de transporte nos acercaban a diferentes latitudes.

Las diferentes naciones iniciaron un intercambio cada vez más plural, y el papel del oficial de idiomas, fue afianzándose y tomando un lugar preponderante y necesario.

Este funcionario de cada nación, estudiaba las ofertas y condiciones que se ponían en juego, garantizando el entendimiento entre naciones y sus representantes.

Por los tiempos actuales, se mantiene la figura del personal traductor oficial de cada país, que se encarga de certificar, y dar validez oficial a los documentos que intercambian ideas, información y conocimiento, sin que el idioma se constituya en un impedimento.

 

Necesidad de la traducción jurada

La traducción jurada de documentos, a idiomas distintos al expresado en sus líneas, es necesaria para seguir ciertos los trámites en distintas instancias oficiales.

Desde una constancia de calificaciones, un resumen curricular, y cualquier identificación que un país extranjero solicite, debe atravesar por la certificación que otorga un traductor oficial.

Todos estos documentos requieren que un profesional, traductor, jurado, imponga su firma y registro oficial, para dar la validez requerida.

La traducción jurada se ha convertido en instrumento necesario en todos los ámbitos, judicial, comercial, personal, y todas las actuaciones en que actúen personas con distintos idiomas.

El comercio y conflictos entre naciones no escapan de este requisito. La resolución de contiendas y acuerdos entre países requiere de la actuación de traductores jurados oficiales, para el entendimiento de las condiciones y soluciones que se lleguen.

 

Requisitos formales

La actuación de un traductor jurado es válida, siempre y cuando, el profesional que la realiza se encuentra validado y aprobado por los organismos oficiales del país que expide la traducción del documento.

El documento debe estar sellado y firmado por el traductor y las instancias por las que atraviesa.

La formalidad del documento, la obtiene del registro y aprobación que le autoriza como traductor jurado en los idiomas e instancia especificados en su certificación.

Como en todo trabajo de traducción, se requiere amplio conocimiento de los idiomas de origen y destino, con sus modismos y adecuaciones gramaticales, usos por región, así como un vasto dominio de la materia en que se desenvuelve el documento.

Como en muchas ocasiones hemos expresado, el oficio de traductor va más allá del simple traslado de palabras de un idioma a otro. Requiere de formación en distintos idiomas, y en diferentes especialidades. 

De igual manera, debe ser capaz de dar contexto a cada frase traducida, y en el caso de la traducción jurada, debe otorgar certeza y oficialidad a los escritos suscritos por él.

Este oficio requiere de una constante formación, especialmente en estos días que corren, en donde los tecnicismos y actualizaciones legales, se suceden con mucha rapidez.

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