Un buen traductor literario

Un buen traductor literario

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El arte de traducir es una mezcla de muchos conocimientos. El conocimiento de los idiomas, estudio del texto en sí, y todas las adaptaciones culturales que se permiten, lleva al traductor a ser un verdadero artista y no un simple profesional de los idiomas.

El traductor literario es esto, y más.

El límite entre lograr una buena traducción, literal de la mejor manera y estilo, sin hacer del texto una creación distinta, no es un asunto sencillo.

Hay una serie de características que el traductor literario debe poseer, y por encima de todo, no debe olvidar, para lograr ser, lo que debe ser: un traductor.

 

Fidelidad

El buen traductor literario debe trasladar el contenido de lo encomendado sin añadir, ni quitar nada al original.

El conocimiento que tiene de las lenguas puede hacerle caer en la tentación de corregir algunos entuertos del autor, pero esa no es la tarea. Él no está para crear una obra literaria, está para cambiar el idioma de una obra que ya existe, sin más.

 

Ecuanimidad

Cuando al leer la obra, para entenderla, y luego poder trasladarla al idioma encomendado, te parece que carece de sentido, no debes juzgar lo ya escrito. El sentido de la obra literaria será juzgado por cada lector, no por un traductor. Cada cosa en su lugar.

 

Belleza

Cambiar el idioma palabra a palabra, debe ser realmente sencillo, para cualquier conocedor de los idiomas. Pero, aunque debes respetar el contenido, también debes procurar embellecer la obra sin cambiarla.

Debes poder adaptar lo posible, siempre bajo el mismo estilo que emplea el autor de la obra.

 

Tiempo

El peor trabajo que puede tener un traductor, es el que le exijan para ya. Apurar el trabajo te conducirá a una versión burda de la obra, y quedarás como el peor de los traductores posibles.

Si no pueden esperar a que tú estudies y prepares, una traducción correcta, es preferible que declines el trabajo, y que sea otro al que apuren.

La mejor traducción requiere de qué pase por un reposo, luego de que el traductor leerá y realizará los cambios necesarios, sólo en ese momento se considerará terminado el trabajo.

 

Especialidad

El conocimiento de los idiomas que posees, no te hacen un experto en obras literarias.  En todas las áreas que un traductor emprende se requiere conocimiento específico.

Las obras literarias no son la excepción. Si para ti es un trabajo más, y no conoces de contenidos clásicos, y los que has leído son cuentos infantiles, no debes iniciar este proyecto literario.

 

Saber escribir

Más allá de haber asistido al colegio, el saber escribir trata de que tengan la condición de tener una buena redacción, rima, y estilo. Si no eres buen escritor en tu propia lengua, difícilmente vas a lograr llevar una obra a otro idioma.

El dominio del idioma de origen con estilo y conocimiento literario será sencillo de llevar a otra lengua que también domines.

Por último, una traducción perfectamente lograda, no siempre termina siendo una buena traducción. Llevar la obra a un idioma distinto al que fue concebida, requiere de paciencia y amor por lo que está escribiendo.

Intenta acercarte lo más que puedas al autor, sin creer que eres tú la misma persona. Solo así llegarás a decir las mismas cosas en otro idioma.

El arte de traducir textos literarios es una mezcla de conocimiento y amor.

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